20.5.08

Sobre 'Grito Hacia Roma (Desde la Torre del Chrysler Building)'

Aprovecho para realizar un post dedicado a este poema de Federico García Lorca.

En primer lugar, el poema original recitado en castellano (no me gusta mucho pero es lo mejor que he encontrado en youtube, si alguien encuentra algo mejor, que avise, por favor).


Y ahora una versión fantástica (ahora sí) de Angelo Branduardi en italiano:



Y, finalmente, un poema que revisé hace poco llamado 'Federico, hacia Roma relanzo tu grito'. Se trata de una recomposición del poema de Lorca utilizando todas las palabras -artículos y preposiciones, etc- tal y como salen en el original pero en otro orden. Ah, y los puntos y las comas también... jeje. En fin, un día dedicado a gritar hacia Roma.

Federico

(HACIA ROMA RELANZO TU GRITO)


Maestros de las cúpulas, herreros
de los niños, del hombre, del amor:
la devoción de Cristo no da pan.
Deslumbrante, la cruz ignora el agua
pero orina ternura en la cabeza
de los niños que, mientras tanto, luchan
frente a la sed de fuego en las prisiones.

El oscurísimo hombre blanco ignora
que las noches ahogadas de las niñas
no tiemblen levemente como hierbas
bajo el beso, las cúpulas enormes,
la música, la plata, el cristal.
No gritan como ninfas ni señalan:
¡Moneda! ¡Diamante! ¡Almohada!
A ponerse un terrible llanto en flor
enseñan los maestros de la cúpula,
con la boca tan llena de cordero
que la voz que debía hablar del hambre
ha muerto rodeado de cadenas
de linos de excremento de paloma.

Queremos una Tierra de teléfonos,
triste de amor y aceites moribundos,
que cultive el amor hasta gritar
‘Adquirir todavía el pan, gusanos
militares de arsénico perenne,
para más de un millón de cadáveres
negros que tiemblan bajo las traslúcidas
lenguas de tiburones directores,
lleva agujas de cólera en la sangre
que el terror de los mundos enemigos
ignora entre el gentío que desprecia’.

Una inyección de amor es diminuta,
pero puede con todas las estatuas.

No hay en la desgarrada espera manos
de anillos de un prodigio de millones.
Hay cuchillos de nieve y una nube
de lamentos forjando sesos de hombre,
idiota muchedumbre de ciudades
que da la sangre porque la paloma
cumpla la voluntad, no de muchachos,
ni de mujeres, pero de sus carnes.

La luz para cegar todos los ojos.
que tirite hasta el vino de los peces:
porque ya hay ataúdes para sierpes,
no de aliso en el dorso, ni cubiertos
por plata y un millón de finos caños,
¡Carpinteros! ¡Que llega el aclamado!
¡Pongan entre sus ropas tiburones,
escupideras rosas con manzanas
rasgadas por amores minerales!
Y una maravillosa desgranada
columna de coral con espadines
de lepra en las heridas instaladas.
¡Ay! Espiga, reposo de la bala
parturienta que quema campanillas,
definitivo amor que lucha, viejo
beso de mar, punzante paz y llanto
que ha de gritar amor, amor, amor.
Gritar ¡queremos cada día amor!

Y quien abra el amor en las cloacas,
entre heridas de miles dirá tanto,
dirá que quien reparta las heridas
mece fuego debajo del aceite.

Las oscuras gaviotas caerán
sahumadas sobre quien llore el amor,
caerán las desgarradas nubes sobre
los elefantes –aunque hay quien dirá
que se estrellen, que hieren–. Pero viene
como una inundación, dirá que rompan
las gotas, el violín ha de gritar:
‘La dinamita está donde el que escupe
por el pico el gemido machacado.’

Y mientras tanto una mano loca
porque ignora misterio de los labios,
del tisú, del martillo, de los fosos:

(Reunión loca de frutos:

para gritar, en multitud,
un gran muro debajo del amor,
como pálido monte en paz, hay más
donde se disolviera una choza,
más donde hay amor vestido de
los pálido de aceite estremecido
debía dar, venir: tan almendra
que unta en ternura gritar se las se le al ti
hacen gritar ha ha por por la de de de y y o
han que del y en sus que que los le
juntas ha
ha gritar las sin y ni las las las los los los)


Nuestro faisán dirá paz mientras abren
los melones y sacan el carbón.



2 comments:

Victor Balcells said...

Me gustaba mucho hasta que llegué al final irreconciliable (del que deduzco cosas terribles sobre la arquitectura del mundo). Entonces me gustó más. El problema de este comentario es que no me creen a mí: creen a Saramago, que es más importante. Pero Saramago no está aquí, y si lee esto quiero decirle que a veces me gustan sus libros y a veces no. Así es la vida. El siguiente paso en tu carrera como escritor es escribir una carta al Papa de Roma, como hizo Maupassant sugiriéndole la posibilidad (no remota) de construir tumbas de lujo para hombres de letras como él (y tú, y tal vez yo). Con agua corriente y todas esas cosas. Pero, debo puntualizar, si yo muriera y hubiera tumbas de lujo y estuviera en una de ellas, mi epitafio sería: "mi mejor obra es el arrepentimiento de mi obra". Así es. Un abrazo ;)

Ben Clark said...

Amigo víctor, mi mejor obra es la obra que está por escribir.

Mereces una tumba de lujo, como todos. Aunque una tumba de lujo implica que reconocemos, en nuestra muerte, el lujo y -más interesante todavía- la pobreza en la muerte.

Si todavía hay algún/a navegante de del verso y lo adverso que no ha visitado el blog de víctor Balcells (link que tengo puesto), que lo haga. Ya.

Punto.

Y salud a todos, que falta hace.