4.7.08

Omenage al último post de A. Grado Cero

http://agradocero.blogdrive.com/


Suelo escribir aporreando el teclado porque toco a Schubert con la misma mala hostia. El resultado, como el sonido, no importa y me consuela saber que llegará –pronto no lo duden– la Hecatombe binaria, el i-apocalipsis de la red de Charlotte. Hasta entonces permanezco aquí, suspendido, colgado en el sentido más telecinquero de la palabra. No me avergüenza echar de menos la Game Boy que mi madre –quien me la compró– juraba me llevaría a la ceguera o, y esto sin duda, a llevar gafas. Hoy veo perfectamente y estoy más gordo que nunca. Hay cosas que una madre no avisa. Suelo escribir amenazado por mi recuerdo turístico de Theresienstadt, por las esbeltas americanas que no creyeron en el holocausto hasta leer tres de los 97,297 nombres que alguien escribió con tiza sobre el suelo de Chequia. Oh my God. My God y tu puta madre guapa y lo buena que estás cuando tiemblas. Cuando leo, en cambio, pienso en Klaus Kinski diciéndole a Isabelle Adjani que hay cosas mucho peores que la muerte. Leer, por ejemplo. Intentar que otro lea (mucho peor) son, quizá, dos de las cosas que sugería el melancólico vampiro. Yo, por eso, suelo escribir aporreando el teclado; porque si bien es cierto que hay cosas peores que la muerte nadie ha dicho que existan cosas mejores que la vida.

1 comment:

INSOMNE said...

EXCELENTE AUTOCONFESION!! (mi madre decia lo mismo de la computadora pero ya ves q yo si termine por usar lentes ja) me encanto el final "NO HAY MEJORES COSAS DE LA VIDA" REALMENTE ADMIRABLE!!! SALUDOS DESDE ACA