31.8.08

A un amor animal

Para G.E. y P.P.

Duermen. Suyo es el sueño de las presas
y suyo es el reposo merecido
de las aves rapaces, de las rocas.

Descansan de sí mismos, descansándose
con la misma fatiga que los polos
le ofrecen a las aguas y a la sal;
es una pasión fría y sin remedio;
un elogio sin centro de una sílaba;
un olvido perenne; un jeroglífico.

¿Dónde estarán ahora? No se sabe
ni puede especularse pero sí,
podemos afirmar que son felices
como sólo las bestias pueden serlo.




1 comment:

Pablo Sánchez Herrero said...

Fantástico, Ben. Para un vigilante nocturno, este poema es un bálsamo.