14.12.08

Sebrio

Hoy hace frío y la prensa habla del frío.

Hoy las cosas son exactamente como alguien predijo

que podrían haber sido y los demás,  que no sabemos,

que tampoco supimos decir estamos solos,

desamparados, podría decirse,

porque hoy fue al final lo que se esperaba que fuera

sin que supiéramos bien si así tuvo que ser.

 

Y sí: hablar en plural no es más que un recurso;

una forma barata (muy barata) de evitar sentirse solo

al escribir aquí, donde no hay un final calculado,

donde las bailarinas vienesas no han acudido

y donde no hay imágenes seductoras que nos –que me–

ayuden a olvidar las circunstancias.

La verdad es que no estás y me aburro.

 

No es una forma genial de terminar un poema:

La verdad es que no estás y me aburro.

Pero es un final de quien no ve el final,

lo cual ya es bastante literario por un día. 



4 comments:

rhinslumber said...

Por un día, también me aburro, blanca y estúpida navidad salmantina, avisan los cuervos con sus guirnaldas azules...

SONIA FIDES said...

Pues yo me quedo precisamente con ese segundo final, donde se concreta la esencia de la micro aventura que llevo el poeta(seguramente) a sentarse a escribir. y es que la naturalidad tiene la gran suerte de no tener nunca un final preconcebido y eso es una suerte para el lector.

Saludos

txe said...

al menos es honesto, el final que no es un final (o sí)

Javier Cánaves said...

Tengo un amigo que dice que ya sólo distingue entre la literatura que le inspira y la que no...
Digamos que después de leerte me he sentido ligeramente inspirado.
Un abrazo.