25.5.09

Prólogo: Maïakovski aparta, pensativo, la nieve de su puerta

Dejar de amarte tanto todo el tiempo,
extrapolar la vida de la tinta
y salir a la calle a ser un hombre
más, un hombre feliz, a poder ser.
Y si no, simplemente un ser humano.

Con eso bastaría,
con tener libertad para dormir,
comer lo suficiente para andar
un poco sobre el suelo, y en otoño
no ver más que hojas secas en los árboles,
que más tarde la nieve
no sea más que nieve si es invierno.



De MEMORÍA, Editorial Huacanamo, 2009

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