3.9.09

Anecdotario de poetas: blog de visita obligada



Copio aquí un post extraído de uno de mis blogs favoritos: Anecdotario de poetas. Siempre se encuentra algo interesante.



Rimbaud muere y su hermana comienza a manipular su biografía


Aquel mes de diciembre apareció en la prensa local un desagradable artículo que distrajo a su hermana Isabelle de su luto. Le Petit Ardennais había publicado unas notas sobre su hermano escritas por un tal "M. D...". (Delahaye.) Estas notas daban una imagen de él totalmente contraria a la de una persona respetable: Rimbaud era un blasfemo y un terrorista, insultaba a la policía, rebuscaba en la basura y era amigo de Paul Verlaine.

Éste fue el comienzo de la trayectoria de Isabelle como representante de Arthur Rimbaud en la Tierra. En 1897 contrajo matrimonio con uno de sus primeros biógrafos, un escritor deliberadamente crédulo llamado Paterne Berrichon que parece quedarse dormido en medio de sus prolijas frases.

(...) Juntos, Isabel y Berrichon emprendieron la tarea de restablecer la "verdad": Rimbaud había repudiado sus "imprudencias de juventud" y se había ido a vivir a un continente sumido en la ignorancia donde "los indígenas le llamaban santo a causa de su maravillosa caridad". Allí había expiado todas sus faltas: "Nunca hubo ser humano más libre de arrebatos pasionales".

Por si acaso alguien pensaba que Rimbaud había sido un ermitaño medio salvaje, Isabelle y su marido manipularon las cartas para demostrar que el "santo" también había amasado una suma de dinero más que respetable. Ningún detalle era lo bastante trivial como para quedar indemne. En 1877 Rimbaud se había quejado de que tenía que llevar encima dieciséis mil francos, los cuales pesaban ocho kilos. Mostrando una meticulosidad estúpida en el engaño, Isabelle y Berrichon inflaron ambas cifras y las dejaron en cuarenta mil francos y veinte kilos, lo que significa que Rimbaud habría estado dando tumbos por El Cairo igual que un albatros incapaz de levantar el vuelo.

Cuando en 1901 aparecieron en Bruselas los ejemplares de Une Saison en Enfer que nadie había reclamado, Berrichon trató de persuadir al hombre que los había encontrado de que los destruyera todos para mantener la fantasía de que Rimbaud había entregado toda su obra a las llamas purificadoras.

Las biografías y ediciones reverenciales que publicó el cuñado póstumo de Rimbaud causaron gran daño, no sólo porque engañasen a los crédulos, sino también porque convencieron a los escépticos de que la verdad era lisa y llanamente lo contrario de lo que afirmaban Isabelle y Berrichon. René Etiemble, que se pasó más de treinta años reuniendo su desdeñosa bibliografía, El Mito de Rimbaud, creó varias leyendas de signo opuesto: el hombre de negocios fracasado, el traficante de esclavos, el siniestro colono aficionado a los "jovencitos"... Tanto unas leyendas como otras han sido extraordinariamente duraderas.


GRAHAM ROBB, Rimbaud, Tusquets, Barcelona, 2001

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