11.10.09

D.F. # 4

¿Pero de verdad cree usted en Nuestra Señora de Guadalupe, Reina de México y Emperatriz de América? Sí creo, señor. Y yo lo creo, ¿sabe por qué? Porque yo miro las manos de usted, las líneas de las manos de usted y yo sé que es usted una persona limpia. ¿Creen ustedes que yo les engañaría? ¿Creen ustedes que este señor, fiel devoto de Nuestra Señora de Guadalupe va a engañarles? ¿Creen ustedes que este señor es mi amigo, mi conocido? Y yo les digo no. No. Les digo atrás. Atrás y observen la obra de Nuestra Señora, la cura de todas nuestras esperanzas. El mercado de Sonora no es el lugar adecuado para olvidar. Y, sin embargo, nadie promete otra cosa. Tras la redención, tras la salvación y la cura, está el olvido. El olvido como arma única. Bendición esotérica en la que todos creen, pero que nadie espera.
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1 comment:

Andrés Catalán said...

La Región más transparente te está incitando a la prosa, eh? :)