27.12.09

Poemas de Amor, de Anne Sexton, # 11 de los 20 libros del año según 'El País'


Poemas de Amor, de Anne Sexton, ha sido valorado entre los mejores libros del año según 'El País'. Aprovecho la anécdota para recuperar, antes de que finalice el año, uno de mis poemas favoritos de este libro y para decir, como traductor de Sexton, que no debemos olvidar que tenemos la fortuna de contar con el libro Vive o muere, con estudio y traducción de Julio Mas Alcaraz (os invito a visitar su blog AQUÍ), en las librerías, junto a Poemas de Amor (el libro salió muy a finales de 2008 y debería estar, en mi opinión, entre los mejores libros de 2009).
El poema se llama 'El Pecho' y he pensado que nada mejor que copiar y pegar unas palabras del crítico Santos Domínguez que he encontado en el blog 'encuentrosdelecturas.blogspot.com' que hablan de Sexton, de 'La balada de la masturbadora sola' (quizá el poema más famoso de Sexton) e introducen muy bien el poema 'El pecho'. Espero que os guste. B.C.

Poemas de amor de Anne Sexton

por Santos Domínguez


Anne Sexton.
Poemas de amor.
Traducción e introducción de Ben Clark.
Linteo poesía. Orense, 2009.

Hace ahora cuarenta años, en 1969, dos años después de obtener el Pulitzer por Vive o muere, Anne Sexton publicaba sus Love Poems, el resultado de una larga convalecencia y de una doble fractura: la de la cadera y otra mucho más grave, la fractura de la personalidad, la ruptura con el mundo, el abismo entre la realidad y el deseo y finalmente la caída en la angustia, en el desprecio de sí misma y en un desorden múltiple: psíquico, sentimental y verbal.

Fue también mi corazón violento el que se rompió,cayendo por las escaleras del hall.

Un libro debería servir como el hacha para el mar helado que hay en nuestro interior, había escrito Kafka en una carta que aprovechó Anne Sexton para definir el sentido de la literatura. Y más allá del valor terapéutico que tenían estos poemas para su autora, hay en ellos una voluntad radical de romper límites y barreras frente a la sociedad, el sexo y la literatura. Una voluntad provocadora que se resuelve en grito de rebeldía frente al puritanismo o la hipocresía y que se puede resumir en las tres últimas estrofas de La balada de la masturbadora sola:

Entonces vino mi rival del ojo morado.La mujer de agua, alzándose en la playa,un piano en la punta de sus dedos, vergüenzaen sus labios y un discurso de flauta.Y yo era la escoba de las rodillas pegadas.De noche, sola, desposo la cama.

Ella te agarró como una mujer agarraun vestido de saldo de un estantey yo me rompí igual que una piedra.Te devuelvo tus libros, tu sedal.El periódico de hoy dice que te has casado.De noche, sola, desposo la cama.

Chicos y chicas son uno esta noche.Se desabrochan blusas. Se bajan las braguetas.Se quitan los zapatos. Apagan la luz.Las trémulas criaturas están llenas de mentiras.Se comen mutuamente, bien saciadas.De noche, sola, desposo la cama.

Poemas que lamentan en su vocación elegiaca la memoria de las pérdidas y la insatisfacción, como en el espléndido Sólo una vez, o expresan la urgencia del presente y el deseo, como en El pecho:

EL PECHO

Ésta es su llave.
Ésta es la llave para todo.
Preciosamente.

Soy peor que los hijos del guardabosque,
picoteando en busca de polvo y pan.
Aquí estoy intentando crear perfume.

Déjame tumbarme en tu alfombra,
en tu colchón de paja –lo que tengas a mano–
porque la niña en mí se está muriendo, muriendo.

No es que sea ganado para ser comida.
No es que sea una especie de calle.
Pero tus manos me encontraron como un arquitecto.

¡Jarra llena de leche! Fue tuya hace unos años
cuando habitaba el valle de mis huesos,
huesos bobos en la ciénaga. Pequeñas bagatelas.

Un xilófono quizá, con piel
recubriéndolo todo, torpemente.
Sólo después se volvió algo real.

Después me comparé a estrellas de cine.
Y no estaba a la altura. Algo entre
mis hombros sí lo estaba. Pero nunca suficiente.

Claro, había una pradera,
pero sin ningún joven que cantara la verdad.
Nada con lo que poder distinguir la verdad.

Sabiendo nada de hombres me tumbé junto a mis hermanas
y resurgiendo de las cenizas grité
¡mi sexo será traspasado!

Ahora soy tu madre, tu hija,
tu novedad –un caracol, un nido–.
Vivo cuando están vivos tus dedos.

Visto seda –cubierta para ser descubierta–
porque es en lo que quiero que tú pienses.
Pero para mi gusto es un tejido demasiado severo.

Así que dime lo que quieras pero recórreme como un escalador
pues aquí está el ojo, aquí la joya,
aquí la excitación que el pezón aprende.

Estoy desequilibrada –pero no estoy loca de nieve–.
Estoy loca en el modo en que las niñas están locas,
con una ofrenda, con una ofrenda…

Ardo del mismo modo que el dinero.




del libro, Poemas de amor (1969)
Editado por Editorial Linteo. 2009


© de la traducción, Ben Clark. 2009.






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