27.1.11

'Habiendo perdido toda capacidad' de Stephen Dunn



HABIENDO PERDIDO TODA CAPACIDAD



Hombre soy;
nada humano me es ajeno.

Terencio


Hoy leo cómo unos pescadores japoneses
atrajeron a miles de delfines a la costa,
masacrándolos porque se comían peces
que los pescadores querían pescar para vender,
y mañana serán personas, otra vez,
mutilando a otras personas, y llegará un día
en que simplemente me siente pasando las páginas
habiendo perdido toda capacidad para sentir el horror
y tantas otras cosas humanas,
y serán para mí tan ajenas que querré matar
a todos los asesinos, pasaré junto a mi mujer
con un cuchillo de cocina y saldré por la puerta
hacia las calles donde otros asesinos como yo
estarán apuñalando al viento y a las sombras…
hasta que se rebane el primer cuello.

Tengo entendido que entonces todo se calma.
Después de mi primera vez con una chica recuerdo
haber olido mis dedos y haberlos saboreado,
y así dicen que huele y sabe el primer asesinato
justificado, sólo que mucho mejor,
y con los titulares de toda una semana
en la boca sabré qué gusto tiene
el fin del mundo, irresistible,
y eso es lo único en lo que puedo pensar
aquí en mi habitación, los hijos de puta,
los bastardos!




Stephen Dunn (Nueva York, 1939)

del libro Work and Love (1981).
Título original: Having Lost All Capacity
Versión de Ben Clark




HAVING LOST ALL CAPACITY



I am a man and count
nothing human alien to me.

—Terence



Today I read how Japanese fishermen

lured thousands of dolphins ashore,
slaughtering them because they eat fish
the fishermen want to catch and sell,
and tomorrow it'll be people once again
mutilating other people, and there'll come a time
when I'll just sit there turning the pages
having lost all capacity for horror
and so much that is human
will be alien to me I'll want to kill
all the killers, I'll walk past my wife
with a kitchen knife and out the door
into the streets where others like me
will be slashing at wind and shadows...
until the first ripped neck.

I hear everything gets calmer then.
After the first time with a girl I remember
smelling my fingers and then tasting them,
and that's what I hear the first righteous
murder smells and tastes like, only better,
and with the headlines from a week of tabloids
in my mouth I'll know what the end
of the world tastes like, irresistible,
and that's all I can think about
here in my room, the sons of bitches,
the bastards!

Stephen Dunn

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