5.1.11

Ovidio. Fastos. El Año Nuevo: 'Diálogo entre el poeta y el dios Jano'



-¿Por qué, si voy a honrar a otras divinidades,
te ofrendo incienso y vino a ti, Jano, el primero?

-Porque gracias a mí, que guardo los umbrales
podrás tener acceso a los dioses que quieras.

-Y ¿por qué se pronuncian siempre frases alegres
en esta fiesta tuya del Primero de Enero
y nos felicitamos los unos a los otros?

Habló el dios, apoyando en el bastón su diestra:

-
En los principios suelen hallarse los presagios.
La primera palabra se escucha con respeto,
y el augur profetiza con el ave primera.
Ahora están abiertos los templos de los dioses
igual que sus oídos, así ningún deseo
que formulen las lenguas, quedará sin cumplirse.
Ahora tienen peso las cosas que decimos.

Terminó de hablar Jano. Yo, sin mucho silencio,
rocé con mis palabras sus últimas palabras:

-
¿Qué anhelan los regalos, dátiles, higos secos,
miel que destella en tarros blancos como la nieve?

-Son presagios que buscan que ese sabor perdure
y que el año que empieza transcurra con dulzura.


Ovidio.
Los Fastos estaban redactados
en torno al año 8 antes de Cristo. Ovidio
quiso que fueran el calendario poético de Roma,
en él se cantan sus fiestas y sus dioses.

Fragmento que se extiende entre los versos
171 y 188 del libro primero, siguiendo
-salvo una palabra-
el texto publicado en 1508 por Giovanni Tacuino en Venecia
que se conserva en la Biblioteca Histórica de la
Universidad de Salamanca.
Traducción de Juan Antonio González Iglesias.








1 comment:

EL IMITAR ES SER REPRESENTANTE said...

"Y que el año que empieza transcurra con dulzura"
:)