3.2.11

Oda a una Petrus 226

Petrus 226



Porque fuiste raptada, porque al verte
recuerdo que hay cavernas en mi infancia,
lugares donde habitan
las ranas aplastadas, los delitos
que nunca pagaré.

Porque te disputamos cuando no
había ya un amor que disputar,
porque fui intransigente y fui cruel
y porque así te siento
doblemente robada en mi escritorio.

Porque sé de fusiles y poetas
hasta un punto malsano para un hombre
que al sujetarte aprieta en la pestaña,
fabulando un gatillo,
avanzando impertérrito en el Somme.

Porque al final estamos siempre a solas,
tú y yo, como un pirata
desterrado a la muerte en una isla
desierta junto a un cofre.

Fiel Petrus 226.

Mi botín, mi fusil, mi amor, mi infancia.






B.C.

1 comment:

Céfiro said...

Mi padre tenía una igual en la oficina. En vacaciones solía llevarme con él allí y de entre todas las cosas que tenía en aquella mesa, recuerdo con precisión esa grapadora. La de mi padre era de color azul. Curiosamente, en estos días, se está desalojando la nave donde mi padre trabajaba y donde tenía la oficina y hace un par de días fuimos juntos (mi padre y yo) a recoger los bártulos ya antiguos que merecieran la pena. Me acordé de la grapadora pero no estaba.
Me ha traído muchos recuerdos tu poema. Sobretodo en estos días, ya te digo. Perdona el rollo... un saludo.