2.2.11

Otra vez




Quítate los zapatos. Es de día.

Ya están puestas las calles, la bandeja
de entrada parpadea
y, en general, se espera que hagas algo.

Quien sabe qué, no tienes
quien te diga ‘coloca, mueve, apila’.
Recuerdas al poeta Martí i Pol
trabajando en la fàbrica,
aprendiendo los ritmos de la industria
y apuntándole ordenas
‘coloca, mueve, apila! (en español,
por aquello del régimen, etcétera)
y una satisfacción insospechada
te quita la resaca. ¡Más deprisa,
más deprisa! ¡Coloca, mueve, apila!

Miquel suda, se cae todo al suelo.
Bailas en el salón. ¡Gandul! ¡Gandul!
¡Coloca, mueve, apila! ¡Més depressa!
Y puede que a la estampa
no le sobre una fusta, algo de Bach
sonando en modo mono, cuatro rubias
aplaudiendo el esfuerzo tan poético
del insigne poeta catalán.

Recorres el pasillo enloquecido
¡coloca, mueve, apila!
¡coloca, mueve, apila!

Y regresa el dolor, como enviado
por Miquel Martí i Pol del más allá,
un dolor merecido. En general
se espera que hagas algo

pero en vez de eso gritas ¡árbol va!
consciente de la rima,
y, cerrando los ojos, te permites
como único reproche el estar solo.





B.C.




Para documentarse más sobre este tema ver
lemonocledemononcle.blogspot.com

No comments: