2.3.11

'No me hables de Kosovo si es domingo' de Javier Cánaves




Otra vez era domingo por la tarde

y otra vez me encontraba en la cama con mi amiga.
Contemplábamos el techo sin dirigirnos la palabra,
alimentando la pereza y los motivos de separación
que unos días después abordaríamos.
Antes de hablar, se movió ligeramente,
como si las palabras trepasen por su interior
o descendiesen de su cerebro
agarradas a lianas.
Creía estar preparado para cualquier cosa,
pero una vez más me logró sorprender.

"¿Qué te parece lo de la independencia
de Kosovo?". En aquel momento supe,
con claridad meridiana,
que el domingo se había fastidiado.
"No lo sé", respondí, "¿de verdad te interesa?".
Mi amiga me miró desde un principio de perplejidad,
como si el hecho de que no supiera
o dudara de su interés
la hiriera profundamente.
"Creo que nos afecta bastante. Estamos hablando de Europa,
no de una isla del Pacífico". Eso dijo
y yo me imaginé corriendo por una playa salvaje,
salpicado por los vientos del océano
y de la libertad excesiva
para un hombre común y occidental.

"Mira, es domingo", le expliqué de vuelta,
todavía despeinado, pero las palabras
habían decidido amotinarse en algún punto
entre mis ganas de estar solo
y las palmeras del sueño.
no tenía una idea muy clara sobre el asunto en cuestión.
Si hubiese nacido en Belgrado, imagino
que mi opinión sería muy diferente
a la que podría tener de haberlo hecho en Pristina.
Algo así tendría que haber dicho. En cambio,
no volví a abrir la boca hasta algunos días después,
cuando Kosovo no importaba.

Lo que nunca he contado a nadie
es que aquella noche, la de Kosovo -todavía tibio
el lado de la cama
donde mi amiga había descansado-,
aquella noche cerré los ojos y pude oír detonaciones,
cuerpos reptando por el fango de la Historia,
niños llorando en busca de casa y de futuro,
sin poder alcanzar aquel domingo que moría
mansamente, sin épica,
bajo el tendido eléctrico de la ciudad dormida.




Javier Cánaves (Palma. 1973)

Limpieza y absorción.
Colección Krámpack Nº 9.
Editorial Delirio.
1ª Edición febrero 2011.





2 comments:

Céfiro said...

Es lo que tiene la mente humana, que actua por libre... en cualquier caso, fantástico poema de Cánaves en este último "Limpieza y absorción". Gracias por traerlo.

José Antonio Fernández said...

Poemazo, si señor.