4.4.11

Titanio



Para Chity Taboada
,
desde la fuerza



Porque fui de titanio puedo hablar
del óxido fecundo, puedo hablar
de las ramas, de sus frágiles
engaños
y del placer que regala la madera
recién cortada.
Porque fui de titanio dos años y tres días
puedo hablar de los deseos del frío,
de la quietud y el eco
de los polideportivos. Dos años
y tres días enteros sin llorar.
Metal.
Un tipo peligroso de titanio.

Apenas lo recuerdo;
biónico y feroz en la cafetería,
decía poco
y no escribía nada. Cómo no
envidiar hoy su estilo
de autor acorazado en la verdad
de los versos ligeros, irrompibles.
Lo recuerdo gris,
sin otro amor
que la certeza
vaga de ser un poco más humano;
recorría las grandes avenidas
como un cíborg
de absoluto presente.

Aleación ajeno a todo miedo,
hay días en que extraño su presencia.

Días como hoy.
Quebradizos martes,
sábados anodinos de escayola.

Hoy me faltas, mutante,
hoy te querría cerca, como un dios
del futuro que habita mi pasado:
sé que fuimos el mismo.
Sé que fuimos un solo corazón
aunque tú eras más fuerte.

No hubiera conocido
esta tarde tus lágrimas.
No.
Habrías caminado por esta tierra frágil
sin un solo suspiro de impotencia.
Porque tú eras el fuerte que yo fui.
Porque tú estabas hecho de titanio.




B.C.

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