14.6.11

Los últimos perros de Shackleton



Los últimos perros de Shackleton



El dolor de este zumo de naranja no es dolor. Hotel sin par y sábanas revueltas.
¿Dónde estuve? No sé: surcando el hielo.
He matado a estos perros con mis manos.
He matado a estos perros con mi lengua, con cada orgasmo ha muerto
uno y lo sé, lo sé: tarde o temprano voy a pagar por cada gemido.
Pero este desayuno no es dolor,
y la luz nos explora y nos conquista
tan suave, tan despacio.
Y mientras tanto tú,
esperando el regreso,
fracturándote poco a poco, tú
que todo lo entregaste ¿Dónde estuve?
Estuve asesinando a nuestros perros.






Los últimos perros de Shackleton
Ben Clark
Ed. Sloper 2016





1 comment:

Skaði said...

O cómo un poema, sin ser nada del otro mundo, acaba trastocándote tanto el día.