19.6.11

Yo mataré monstruos por ti - de Víctor Balcells Matas


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Victor Balcells Matas

Yo mataré monstruos por ti
Víctor Balcells Matas
Editorial Delirio. Marzo 2010
Segunda Edición: 2011





A veces hay un hombre... no diré que un héroe
porque, ¿qué es un héroe?
Pero a veces, hay un hombre -y aquí estoy hablando del Notas-
a veces hay un hombre que, bueno, es el hombre
para su lugar y su tiempo. Encaja justo allí.


The Big Lebowski



«Fracasé. Pero es mentira: ¡No fracasé! Es el ser humano el que ha fracasado, porque quien piensa demasiado dice tantas cosas absurdas sobre la vida…» Así empieza el último párrafo de uno de los cuentos más histriónicos del catalán Víctor Balcells Matas (Barcelona, 1985); ‘Historia Natural de la Seducción Instantánea’, título que parece soluble pero que no lo es. En absoluto. El ser humano fracasa a diario, sí, y algunos dirán que es el deber del artista, del escritor en este caso, documentar un hecho tan triste. Por fortuna Balcells Matas –pese a su formación periodística– no pretende documentar nada con esta recopilación de cuentos. Tampoco se trata de reivindicar ideales perdidos ni de evocar –o peor; recuperar– amores y ácaros del pasado. Yo mataré monstruos por ti no es sólo un verso del grupo Love of Lesbian, es también un tratado de lo anodino, una tesis sobre la sordidez, una oda a la gasolina y un largo –y no por ello tedioso – poema de amor. En su ópera prima (bajo las palabras bautismales de Ignació Martínez de Pisón: 'Un estilo vigoroso que jamás se aleja de la naturalidad expresiva. Un magnífico debut.') el joven autor se la juega con un ‘all in’ literario que incluye hasta la portada: un flacucho de 24 años nos muestra sus músculos, su fuerza y promete matar nuestros monstruos. Sí, se trata del propio autor pero se trata también, claro, de un engaño: este personaje fuerte –que no forzudo– de la portada no ha venido a protegernos; ha venido a decirnos que ‘para los monstruos nosotros somos los monstruos’; que no hay amor fuera del fuego de las refinerías, que no hay más dignidad en la guerra que en una partida ganada por tu abuelo en la Nintendo 64; que somos, parafraseando a uno de los personajes más rocambolescos (el ‘héroe masacrado por la noche’ llamado Vladichulo), todos unos aburridos de cojones.

El libro, que inaugura la colección de narrativa de la salmantina Editorial Delirio -dedicada hasta hoy fundamentalmente a la poesía y al ensayo- destaca por su formato inusual, cuadrado, y por su cuidada edición. El autor ha estructurado sus cuentos en cuatro apartados bien diferenciados: 'Desartres' -sí, no se trata de una errata-; 'Imposturas'; 'El mundo después de Marcela' y 'Autobiografía de la muerte'. El amor -siempre presente-, la amenaza constante de la muerte y el juego metaliterario son los tres grandes intereses de Balcells, que no desdeña ninguna historia; lo mismo nos cuenta las gestas poéticas de un juglar enamorado que las miserias amorosas de una pareja que decide cerrar su cuenta común de banco.

Personajes que están tanto dentro como fuera de este mundo, personajes que parecen ignorar las reglas más básicas -las más sórdidas – de la sociedad y que poseen, sin embargo, un raro don clarividente a través del cual catalizan la esencia de cada momento. Estos cuentos claman contra aquel anuncio de fragancia que amanzaba con que algún día la ternura dominaría el mundo, son cuentos sin sacarina, cuentos que hacen reír (y mucho) pero que nos dejan con una amarga e íntima duda: ¿reímos por no llorar? Pero es importante recordar que fue necesario interrumpir la lectura pública que hizo Kafka de La Metamorfósis varias veces: al público le parecía desternillante (al autor también).

El lector atento encontrará, también, un mundo de referencias literarias poco común: se descubrirá a sí mismo saltando de Catulo a Gil de Biedma, de Kafka a Gombrovicz pasando por media docena de autores contemporáneos donde no faltan Piglia, Borges, Onetti y Pynchon. Grandes autores. Grandes monstruos de la literatura que este San Jordi de l’Eixample imposta por momentos, sólo para revelar una voz que no podría corresponder a ninguno: la suya, la voz última del único personaje constante a lo largo de todas las historias: el clown, el autor, el único que no puede fracasar, el arquitecto de nuestra derrota.



Ben Clark





PIZARNIK
A Cristina

Y tú me hablabas de las cebollas que teníamos que comprar, de lo caro que era el autobús hasta Barcelona; y tú me hablabas de la suciedad de los mendigos, tan inconstitucional, de esa manía que tenían en las tiendas de abusar del aire acondicionado. Y yo sólo te hablé una vez, citando a Pizarnik. Cómo decir con palabras de este mundo que partió de mí un barco llevándome, te dije. Y en ese momento una chica que caminaba delante de nosotros se giró y dijo: ¡Es un verso de Pizarnik!; y sin decir nada más siguió caminando y tomó otra calle, a la derecha o a la izquierda, no lo sé, pero quizá hubiera sido importante prestar atención a ese detalle, saber hacia dónde fue, pienso ahora, cuando levanto la cabeza -hubiera sido importante- y te veo tumbada en el sofá, sabiendo que quizá no me odies, pero que yo ya te doy igual.


de
Yo mataré monstruos por ti
Víctor Balcells Matas




1 comment:

hechizos de amor said...

muy buen post, gracias por compartir esta informacion. saludos