12.2.12

Cucharas




Era invierno y dormíamos desnudos.

Hace frío, te dije.
Volviste a hablar del perro y recordé.

Así que intenté encajar
contigo y pensé en las horas
que pasé aquel verano colocando cucharas
y me vinieron ganas de escribir
un guion o quizá un cuento muy breve;

-duermen desnudos, él piensa en cucharas-.

Entonces sentí frío y recordé
de nuevo.


Ocurrió aquella tarde, regresando del norte.
Un atasco sin sentido
los coches desviándose, molestos. Por un perro.
Porque ese era el motivo en la autovía
aquella tarde –hoy mismo–
un perro abandonado en la velocidad.

Confundido y asustado

y desnudo, es decir sin
nada que lo protegiera
quiero decir desnudo como un perro
lo está y también desnudo
en mi cama esta noche,
o en un cajón de acero inoxidable
de un restaurante frío que cierra con las lluvias.

Era invierno y dormíamos desnudos
y en algún sitio un perro estaba solo
o muerto y en otro sitio
esperaban, sin asco, las cucharas.




B. C.

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