14.2.12

El embajador


Verás, éramos pocos en el pueblo

y la isla muy pequeña.
Casi nadie
se imaginaba un mundo ilimitado.

Verás: quiero decir que fuimos pocos,
pero sabían todos que con uno
sería suficiente.

Y estoy aquí.
Estoy sentado aquí.
A tu lado.

Y cargo con el peso de los míos,
llevo al hombro –y contento– su esperanza.

Verás, éramos pocos y el mar ancho;
la tierra escasa y tantos los incrédulos,
los que no lo intentaron, los que sólo
pudieron conocerte entre susurros,
rumores, sueños vagos y leyendas.

Verás, se sospechaba que existías,
y ahora, yo no sé cómo, te encontramos.






B.C.

0 insumisos: