29.12.13

'Violencia' de Richard Robbins



Helicóptero Rescate





Al decir tiempo, se refería al abrigo de visón de su abuela, rasgado todavía
       tras el belicismo de tanta cena formal, que aguantaba la respiración dentro de la
       bolsa transparente de la tintorería en el armario.
Cuando decía tierra, se refería a las medias lunas que hay bajo cada uña, a las
       distintas historias que podrían relatar del cuerpo.
Cuando decía cielo, se refería a todo lo que era variable y que la superaba.
Cuando decía alma, se refería a todo lo que estuviera más allá del cielo o más cerca, aquí, 
        dentro del primer mundo.
Cuando decía el mal, se refería al pie que hacía rodar a la chica hacia la cuneta, al 
        silencio de blanca antes de la mentira, a la mano que redactaba la orden ejecutiva, al 
        aire sencillo y rancio que inhalaba antes darle la espalda.
Cuando decía amor, se refería al embalse que se vaciaba, a la explosión de agua que bajaba  
         por el cañón; todos los eucaliptos, los coches, y los hogares quebrados de los ricos  
         arrastrados hacia la cuenca. Más allá, en el llano, en los edificios de una sola planta, 
         estaban los humanos que no podían hacer otra cosa que soñar que el amor
         les inundaba también, que los conducía junto a los animales hasta el tejado, donde en 
         el centro del torbellino un arnés amarillo vendría a buscarlos, para izarlos hasta la 
         lúgubre habitación que flotaba en manos de 
         las aspas afiladas. 



de When the other man asked him did he pray (inédito)

Traducción de Ben Clark















Violence


When she said time, she meant her grandmother’s mink coat, still torn 
      from the formal dinner wars, holding its breath under the clear 
      laundry bag in a dark closet.
When she said earth, she meant the moon under each fingernail, the 
      different stories they could tell about the body.
When she said sky, she meant everything changeable and above her.
When she said soul, she meant everything beyond sky or closer, here 
      inside the first world.
When she said evil, she meant the foot rolling the girl into the ditch, the 
       two-beat pause before the lie, the hand writing the executive order, the 
      easy stale air she breathes before turning away.
When she said love, she meant the reservoir emptying, the rush of water 
      down the canyon, the eucalypti, cars, and broken households of the 
       rich jostling toward the basin. In the one-story homes lower down, 
        human beings could only dream of the love coming their way, driving 
       them and animals to rooftops where in a rush of air the yellow sling 
       would come to find them, to lift them into the dim room held aloft by 
       each slicing blade.






Richard Robbins


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