4.5.14

Cubierto




Ordenando sin asco las cucharas
de un restaurante caro recordé
las olas y a mi madre.

Había varios tipos de cucharas
–postre, con leche y solo– y no era raro
que apareciera un huérfano;
un pobre desterrado de quién sabe
qué franquicia, qué bar, qué casa sola.

Estas piezas bastardas acababan
todas juntas
en un tupperware blanco
sin tapa –y eran muchas, y distintas–.

Ordenando y puliendo las cucharas,
en los últimos días del verano,
pensé en mi madre blanca con los ojos
recorriendo las olas,
                             en busca del pequeño
que no sabe que está tumbado dentro
del barco inflable azul. Pensé en el mar.
En sus corrientes raras, en los sitios
que visitó mi madre en su cabeza.
Los cajones oscuros de la mente.

Pero me incorporé y gritó y la cosa
quedó en algo que padre no sabría.

Un objeto pequeño
que, empujado por quién sabe qué miedos,
reapareció de pronto,

en los últimos días del verano. 




Editorial Sloper, 2014











2 comments:

cantireta said...

!! No te leo mucho, pero me sigue gustando lo que escribes.

Gracias...las cucharas forman parte de mi vida.

Abrazos.

Zombie Girl said...

Hola, Ben,
no encuentro ninguna dirección de correo en la que poder contactar contigo, así que te lo pido desde aquí: ¿te importaría que utilizásemos uno de los poemas de Basura en nuestro fancine? Resulta que el próximo número va sobre la Basura y una de nuestras colaboradoras ha hecho una ilustración sobre un breve poema tuyo.
Si quieres más información puedes escribirme aquí:

zombieletters@gmail.com

Si quieres ver nuestro fancine:

http://issuu.com/drmaligno/docs/funzeen_5_pantalla

Gracias y un abrazo!